viernes, 4 de abril de 2014

Contrariedades de la democracia

Sin duda alguna el acto celebrado en el Palacio Nacional para la firma del Pacto Educativo, constituye un hecho sin precedentes en el que el Gobierno y los sectores más representativos de la sociedad nacional, se comprometieron en propiciar la “revolución educativa”, con lo cual se ha dado el paso más trascendental para el desarrollo dominicano y que marcará un punto que definirá “un antes y después del Pacto Educativo”, como lo dijera el Presidente Medina. 
    
También se ha destacado el hecho de que este pacto se ha logrado mediante un amplio consenso fruto de un ejercicio de democracia participativa que en sí misma encierra una experiencia colectiva que fortalece la institucionalidad democrática y al estado de derecho enarbolado en la propia Constitución de la República. 
    
Mientras esa hermosa experiencia auspiciada por el Gobierno esparce lecciones positivas que colocan al país en la dirección correcta en materia de política social, que al tiempo de consolidar la institucionalidad democrática, abren el camino para el verdadero desarrollo humano y económico del país, otros procesos políticos relacionados al desempeño partidario, parecen ir en vía contraria, generando serias inquietudes que ensombrecen el futuro de la democracia dominicana. En ese sentido, sobresale el proceso de división inducida del mayor partido de oposición, el cual a la vista de todos ha sido manipulado de forma fáctica por parte de los órganos del Estado, JCE y TSE, organismos cuya intervención en la crisis debió estar animada por el propósito de ayudar a la superación democrática de dichos conflictos, a fin de fortalecer la convivencia democrática de los partidos, pero al revés sus decisiones, fallos y resoluciones, han exhibido públicamente su parcialización con una de las partes en conflicto, favoreciendo una solución de facto que confirma la perspectiva antidemocrática que le espera al régimen político nacional, tal como lo han presagiado ya algunos organismos internacionales, los cuales vislumbran una dictadura de partido único como futuro del régimen político.   
    
Esa perspectiva, también a la vista de todos se está materializando en la convención del PRD, la cual ha sido motivo de un nuevo incidente, planteado por Guido Gómez Mazara, joven dirigente que se ha propuesto competir por la presidencia de ese partido, al someter una instancia de amparo al TSE solicitando la designación de delegados y la entrega del padrón de electores que participarán en la elección de las nuevas autoridades de esa institución partidaria. Dicha solicitud, a juzgar por los fallos del TSE, todos en contra de la democracia interna del PRD, será otra oportunidad más que dejará al descubierto el sesgo de ese alto tribunal, el cual hasta ahora ha operado como un instrumento del Estado al servicio de los designios del grupo gobernante que monopoliza todo el control político del Estado y que ha entendido que su continuismo en el poder requiere de la división del PRD, principal amenaza a su hegemonía.  
   
 En conclusión, entre la tendencia que afirman la democracia, el Pacto Educativo, y las que la contradicen, la división del PRD, se habrá de debatir el futuro de la democracia dominicana.  

¡Ojalá que, en esa contrariedad, la democracia no vuelva ser una ficción!  

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