viernes, 31 de octubre de 2014

A investigar el terrorismo

Las autoridades han caracterizado los hechos de violencia causados en el Metro y contra las torres eléctricas como hechos de terrorismo, al tiempo de prometer que no permitirán que en el país se entronice esa práctica detestable del crimen y la violencia.

    
En nuestro país el crimen y la delincuencia hace ya algún tiempo vienen azotando la paz y la seguridad ciudadana, atemorizando la vida cotidiana de los dominicanos. Se ha asumido que ese fenómeno de la criminalidad y la delincuencia, que ocupa los primeros lugares en la preocupación de la población, son consecuencias de la falta de oportunidad, sobre todo de empleos para la juventud, y por la mala influencia que ha ejercido en el país el narcotráfico y el crimen organizado. Es decir, que los factores causales de esos problemas tienen más que ver con los problemas económicos por los que atraviesa el país.
    
Sin embargo, el terrorismo, fenómeno extraño en la vida dominicana de estos tiempos, obligaría a plantearnos otras hipótesis de explicación. En primer lugar, el fenómeno del terrorismo en el mundo ha estado ligado más que nada a los fanatismos de naturaleza religiosa y a la lucha política de grupos que tratan de abrirse espacio dentro de naciones donde ven cerradas las oportunidades políticas o donde predominan regímenes políticos no democráticos, por lo que recurren a vías extremas como son las acciones terroristas para combatir el orden establecido, desarrollando acciones violentas y crueles contra personas inocentes y pacíficas, que se convierten en víctimas injustas de los crueles actos de los terroristas. Por eso esa metodología de lucha se hace detestable al crear un clima de terror y de pánico en las poblaciones atacadas.
    
Y por eso, acciones terroristas que se puedan estar desarrollando o incubando en el país, han de causar una profunda preocupación en la población nuestra, así como en las propias autoridades, las cuales deben proceder a investigar los hechos que se han presentado súbitamente y que han originado conmoción y extrañeza. La investigación de los mismos debe hacerse con toda profundidad, seriedad y profesionalidad. Esos hechos de violencia criminal, no tienen que ver necesariamente con las causales económicas, porque no parecen estar motivados por el robo o el logro de beneficios económicos como finalidad principal de sus posibles ejecutores materiales e intelectuales. Tampoco parecen obedecer a fanatismos religiosos, raciales o pasionales. 
    
Pero quizás tengan que ver con grupos o individuos que persiguen objetivos políticos, en razón de que se perciban acorralados, por lo que se sientan en la necesidad de recurrir al empleo de la estrategia del “ataque a la gobernabilidad” a manera de desestabilizar la vida política nacional, y lograr por esa vía proteger sus intereses. Esa es una hipótesis, por ahora especulativa, pero que debería considerarse, para despejar las variables causales de esos hechos tipificados de terroristas. Nuestro país hasta ahora ha vivido con muchos problemas pero muy lejos del terrorismo, que sería lo último que nos pase. Qué ese otro flagelo no nos caiga.

¡Y qué se investiguen bien esos hechos terroristas! 

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