viernes, 1 de agosto de 2014

Embajador y políticos

Las primeras declaraciones del Embajador de los EE.UU en el orden político, abren un debate político-diplomático de altísima importancia para el país, pero que desgraciadamente habrá de ocupar un breve tiempo en los medios que forman la opinión pública nacional.     
    
En efecto, James Brewster, en una comparecencia en un medio capitalino hizo una serie de puntualizaciones conceptuales derivadas de la teoría general sobre la democracia que se pueden resumir así: Primero, que en democracia no se debe propiciar una concentración de poder en un sólo partido; Segundo, que “en el sistema de partido deben coexistir varias fuerzas políticas para robustecer la democracia, al tiempo de agregar que “Debe haber múltiples partidos consolidados para que no se concentren las fuerzas”; Y por último, el Embajador en un gesto propio de la delicadeza diplomática y de respeto a la soberanía dominicana, sentenció “que es importante para el pueblo dominicano que sean los propios dominicanos que decidan la forma que va adoptar su sistema político en una democracia como ésta..”, al tiempo de resaltar que “los EE.UU no interfieren en la creación de partidos, ni  en las elecciones de un país, ya que eso corresponde al sistema democrático y al voto de los ciudadanos”.  
   
 Esas expresiones del embajador norteamericano, que reiteran la posición de su gobierno de muchos años, sin embargo, han provocado reacciones partidarias locales diversas y encontradas: los colocados en la oposición coinciden con él al criticar la concentración del poder que ha alcanzado el partido de gobierno, tal como lo manifestaron Miguel Vargas del PRD, y el diputado reformista Ito Bisonó. Del lado del PLD, Temístocles Montás, al reconocer los aciertos del embajador, consideró que la concentración del poder de parte del partido de gobierno es una situación coyuntural que también se ha dado con el PRD, y que como tal puede no permanecer. Por su parte, el diputado Rubén Maldonado, vocero del PLD en la Cámara, profirió un ataque más bien emocional y personal en contra de la posición externada por el embajador, utilizando expresiones descalificadoras, ignorando el contenido conceptual sobre la democracia y sobre todo el significado de la posición de un embajador que proyecta la posición internacional de su gobierno.  
    
Esa posición del PLD a través de su vocero congresional más bien proyecta su desconocimiento y desprecio por las categorías conceptuales de la democracia, al tiempo que expresa una actitud intolerante que tiene lugar por efecto de la tradición autoritaria criolla y por sentirse con todo el poder concentrado de su partido. Ese dominio se ha edificado por las dos condiciones materiales sobre las cuales se sustenta el PLD. Esas dos condiciones materiales son: el haberse apropiado para sí de todas las fuentes del poder político del Estado; y haber convertido a su élite y relacionados en parte del poder económico oligárquico, liberándose del condicionamiento que produce el financiamiento del sector privado. Sobre esa materialidad dialéctica, han emergido su poder concentrado y hegemónico, su vocación totalizadora del poder, así como la actitud intolerante y de fuerza. Por eso el sistema democrático, en esas circunstancias, está amenazado de muerte. 

¡Sigamos, pues, el debate abierto por el Embajador!  

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