viernes, 21 de septiembre de 2012

Se necesita tener una cara de mármol para proclamar a Leonel Fernández "Estadista del año", cuando ni siquiera el gobierno y el PLD se atreven a hablar del desastre que encontraron.


El país ha quedado hoy estremecido con la noticia de que a Leonel Fernández el "Consejo canadiense de las américas" lo ha designado "Estadista del año". ¿Quienes forman este Consejo en Canadá? Lo preside, nada más y nada menos que el gerente general de la Barrick Gold, la misma empresa minera a la que Leonel Fernandez regaló el oro dominicano, rubricando el contrato más leonino que conoce el mundo colonial americano. El "estadista del año" que eligió la Barrick Gold dejó un déficit fiscal de más de 140 mil millones de pesos, el doble de todos los déficit desde 1930. Y llevó la deuda pública a más de treinta mil millones de dólares, más que toda la deuda acumulada en la historia de la República Dominicana. Es el último país del mundo en calidad de la educación, el más corrupto del globo terráqueo, el de menos transparencia en el uso de los recursos públicos, el tercero en el rango de inequidad, y el de peor calidad de los servicios públicos 
ofertados. Todo lo anterior es de acuerdo al último " Informe de competitividad del Foro Económico Mundial", y a muchos otros informes de los ogranismos internacionales.
Se necesita tener una cara de mármol para proclamar a Leonel Fernández "Estadista del año", cuando ni siquiera el gobierno y el PLD se atreven a hablar del desastre que encontraron. Pero como quien lo premia es la Barrick Gold, poquito me lo encuentro; porque los miles de millones de dólares que Leonel le otorgó en concesiones mineras bien valen que le construyan una catedral como la de Higuey.
Esta es la sociedad del simulacro, y lo que estamos viendo es la acción desesperada de un farsante que quiere desvirtuar la realidad. La República Dominicana es un país en quiebra, y si aquí hubiera instituciones Leonel Fernández estuviera ya ante los tribunales.

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