miércoles, 20 de noviembre de 2013

Noviembre: ¡Mes de la Familia!

Dr. Frank EspinoPor Dr. Frank Espino.--“Una Familia feliz no es sino un paraíso anticipado” Sir John Bowring
 
Noviembre es el mes dedicado a  la familia. Por ello y para comenzar mi artículo cito unas frases de Confucio que dicen: “Un hogar será fuerte e indestructible  cuando esté sostenido por estas cuatro columnas: Un Padre valiente, Madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente”.
    
Estas expresiones dan a conocer perfectamente lo que significa constituir una familia.    
   
Una gran cantidad de lo males que estamos viendo, es debido al soporte débil o carente de una verdadero hogar.         

Lo observamos en nuestras tierras y también a nivel mundial. Muchas de las problemáticas de vicios, crímenes y otras aberraciones son atribuidas a una débil formación familiar, que es lo mismo decir a una estructura débil de lo  cimientos mas elementales.
    
El poeta alemán Friedrich von Schiller nos dice: “No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”
    
Están en el camino equivocado los que piensan que una familia se construye con bienes materiales simplemente. ¡Esto último es un error! Nosotros somos producto de una familia con formación, y los bienes siempre faltaron en casa. Sin embargo, recibimos de nuestros padres, lo que todo el mundo anhela. ¡Amor, calor humano, comprensión y sobre todo formación cristiana para crear así un baluarte de ejemplo y disciplina tanto en el trabajo como en el hogar.
    
Es bueno que echemos un vistazo atrás para conocer que nos falta para completar en papel de padres. Es bueno saber si todavía estamos a tiempo de contribuir a la formación de un núcleo familiar.
   
 Entendemos que el soporte para una buena formación de familia debe estar dado por una buena formación de fe,  sumado a un buen ejemplo paterno y materno, todo lo demás viene por añadidura.
    
Es bueno que reflexionemos en que podemos ser más útiles a nuestros hijos. Cuáles son sus verdaderas necesidades. Poder discernir si en vez de oírnos nos escuchan. Tener la seguridad de observar si en vez de vernos nos miran.             

Poseer la agudeza del discernimiento para establecer con ellos un diálogo abierto y franco, para que juntos padre, madre, hijo (os, as) poder sobrellevar la carga de la responsabilidad de un hogar.

El autor es médico, escritor y profesor universitario.

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