miércoles, 2 de julio de 2014

Sicariato e inseguridad

Cada vez se profundiza más el estado de inseguridad ciudadana en nuestro país, a medida que avanzan los hechos de la criminalidad y de violencia. La modalidad del crimen del sicariato, muy recurrido en los ajustes de cuentas dentro del narcotráfico y en la vida privada, parece que avanza ahora hacia el mundo de los políticos, tal como ha quedado evidenciado en el caso del asesinato del regidor de Bayaguana a mano de un grupo de sicarios contratados por el síndico de ese Municipio, según la acusación formulada por la Policía. La criminalidad a nivel de la política sería un paso fatal que podría poner en peligro la estabilidad misma del orden social.  
    
Por eso el hecho de Bayaguana debe mover a serias preocupaciones, porque está indicando que el desborde y disfuncionalidad del sistema de autoridad en el país, amenaza la mínima convivencia entre los ciudadanos. De esa forma, la institucionalidad se revela incapaz de garantizar la convivencia pacífica entre los actores sociales, siendo sustituida por la violencia y la criminalidad como formas habituales de resolver conflictos que debieran resolverse mediante las instituciones del orden público y judicial. Estamos llegando muy lejos en materia de la industria de la criminalidad y con la ineficacia del marco jurídico institucional, así como con el flojo desempeño de todos los estamentos de la autoridad pública que deben garantizar una pacífica y segura convivencia entre los ciudadanos. 
    
En ese marco los individuos no sólo han aprendido a rebelarse frente al marco legal y frente a las autoridades, como se observa en la desobediencia civil que se da frente a las normas de simple tránsito, sino que ya ciertos estamentos sociales están dispuestos a recurrir al crimen utilizando el sicariato, el cual florece por razones económicas pero más que nada por el desmantelamiento y disfuncionalidad de las instituciones responsables de sostener el orden público y de aplicar Justicia. Son demasiado los casos de sicariato protagonizados por elementos con un largo prontuario de hechos criminales que logran burlar la Justicia y  la autoridad, permaneciendo libres en las calles. La situación se agrava aún más cuando la criminalidad se convierte también en otra oportunidad de hacer negocios, sobre la base del desprecio absoluto de la vida humana.     

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