viernes, 2 de mayo de 2014

Mi viacrucis con Orange

Josefina AlmánzarPor Josefina Almánzar.--El 10 de marzo del presente año fui a la compañía telefónica Orange con la finalidad de hacer un cambio en mi plan de servicios.  Quería tener mayor cobertura en el uso del internet, pues las “necesidades” que se nos van presentando hacen que cada día queremos estar más y mejor comunicados.
    
Ese día fui atendida por uno de sus representantes, el cual me indicó que debía volver el 2 de abril para hacer mi cambio de  aparato telefónico y que a partir del 1 de abril tendría mi nuevo plan funcionando.  El 31 de marzo a las 10:00 p.m mi celular se quedó sin servicio de internet, ilusamente pensé que el motivo era el cambio del plan.  Esperé a que llegara el 2 de abril para cambiar el aparato y que todo lo acordado entrara en vigor.
    
Llegó el día, me apersoné  al lugar.  Esa vez me dijeron que no me podían cambiar el aparato porque debía beneficiarme de unos fidepuntos que entraban el 10 de abril, pero que mi nuevo plan, que era lo que me interesaba, entraba en vigor de inmediato. Para mi pesar en poco tiempo comprobé que aunque en su sistema todo estaba bien, en el aparato celular no funcionaba nada.
    
Me dieron una reclamación para ser respondida en un plazo de 24 horas. Luego de pasadas las 24 horas me dijeron que tenía que esperar 3 días adicionales y luego me dijeron que no tenían respuestas.  Después de una semana de reiteradas llamadas, donde me pusieron literalmente de “mojiganga” , tiempo en el cual hasta me  asignaron una supervisora para atender mi caso, la cual nunca llamó, me dijeron que tenía que hacer otra reclamación, la segunda, porque la primera había tenido un problema de ellos al registrarla.  Eso significaba comenzar todo el proceso de nuevo!.
    
En todo este viacrucis y por cierto era tiempo de cuaresma, lo que más me llamaba la atención y para ser honesta, lo que más me molestaba era que  todas las  “estaciones” que toqué estaban siendo representadas por robots humanos.  Tenían el mismo discurso, la misma vocecita, no se inmutaban para nada ante mis reclamos.  Todos y todas muy atentos, me imagino que tenían una sonrisa frisada en su rostro pero mucha  ineficiencia.  Las llamadas que hacía duraban hasta 30 minutos y al final no se resolvía nada.
    
Cuento estos hechos tal y como sucedieron porque cada día se hace más evidente que la ciudadanía dominicana está siendo abusada y violentada duramente por instituciones públicas y compañía privadas de manera descabellada.
    
El servicio al cliente, la atención al cliente no existe en este país, a los empleados y empleadas de estas telefónicas lo capacitan para dar un servicio robotizado, para que vivan en un mundo superficial  donde no tengan contacto con el cliente y si lo tienen lo traten como cualquier cosa.
    
Al cliente se le trata como alguien a quien la compañía le está haciendo un favor y no como quien está comprando el servicio.
    
Al final de mi viacrucis encontré a una persona de las tantas que me atendieron y no me resolvieron que tomó mi caso como personal. Fue la única persona que se preocupó y le importó mi caso y por ella se resolvió.  Parece que el entrenamiento no le ha afectado y sigue siendo humana.
   
 Desde el 31 de marzo hasta el 12 de abril duró mi viacrucis.  Hasta el día de hoy no he recibido ni una disculpa de parte de la compañía por los inconvenientes causados, a pesar de que saturan la mensajería de texto con sus anuncios comerciales.

Y eso que tengo voz para defenderme, imagínese quienes no la tienen…..

La autora es Abogada y docente universitaria.

0 comentarios:

Publicar un comentario