martes, 30 de julio de 2013

Vivir de espaldas al mundo digital

POR LA REDACION.--


¿Algún marketer echa de menos aquellos años expansivos en los que las empresas vendían sus productos y servicios gracias a la enorme demanda de los consumidores, más que a las buenas prácticas empresariales que se llevaban a cabo? Si es así, no siga leyendo estas líneas.

Aun siendo los stakeholders los mismos que en otros momentos, la crisis actual está cambiando el rol que juega cada uno de ellos en la relación con la empresa y sus productos. Y en este intercambio de papeles, el consumidor es el que está ganando la partida al resto de grupos de interés.

El juego del consumo funciona, definitivamente, cuando el consumidor saca de su cuenta, a través de cualquier medio de pago, el dinero necesario para realizar la transacción final en la compra de sus productos o servicios. Es decir, es más necesario que nunca analizar los hábitos de consumo, las motivaciones, los intereses que mueven a los consumidores a relacionarse con las marcas, etc… para que la rueda siga girando.

La importancia de la investigación cualitativa y cuantitativa para identificar las formas en que las marcas y consumidores se encuentren en las mejores condiciones ha aumentado, si cabe.

Independientemente del momento, las empresas se pueden diferenciar entre aquellas que han intentado entender al consumidor, invirtiendo recursos para ello, y aquellas que no lo han hecho (aun queriendo hacerlo).

Antes de la revolución digital, las grandes empresas (y solo una parte pequeña) concentraban, sobre todo, el primer grupo debido a los recursos que se requerían para desarrollar este tipo de proyectos. Sin embargo, actualmente, las herramientas de web analytics que analizan la llegada de los usuarios a lossites permiten analizar los volúmenes aproximados de usuarios que llegan a las páginas web desde los diferentes canales (orgánica, redes sociales, campañas), los tiempos de consumo dentro de los sites, los contenidos que consumen los consumidores dentro de las websites. Y, por supuesto, las transacciones que se producen en la página de ecommerce, lo que generará el volumen y el valor de las ventas realizadas a través del canal online.

Estos sistemas tienen sus limitaciones (dependiendo de las herramientas), pero está permitiendo implementar la medición de indicadores dentro de los procesos de las compañías, independientemente del tamaño y recursos de las mismas, algo que hasta hace poco no estaba en la lista de necesidades y, ni mucho menos, prioridades de las mismas. De hecho, muchas empresas pequeñas y medianas están tomando la delantera sobre muchas de las grandes en ese aspecto.

Por lo tanto, el buen uso de la tecnología está democratizando un mercado, siempre gobernado por el consumidor, que permitirá analizar a los usuarios tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo.

Y de ahí, empezar a hacerse preguntas sobre el retorno de las acciones de marketing, será un paso natural que llevará a una mayor innovación en los negocios, hacerlos más eficientes y sostenibles en el tiempo, lo que construirá un tejido empresarial más competitivo de cara al futuro, que ya ha venido para quedarse.

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