martes, 23 de abril de 2013

Los huertos de Margarita

Nurys Rivas.-

Somos dueños de una tierra fértil y tenemos la suerte de que en las casas de las ciudades, puede disfrutarse aún de pequeños jardines y si hablamos del campo, uyyy, cuánta tierra tenemos.
    
Sin embargo, la costumbre de sembrar se ha ido perdiendo y patios de los que podríamos sacar parte del sustento de la familia, están sembrados de maleza.
    
Su arribo a la Vicepresidencia, trajo además de otras innovaciones, la fusión de los programas Progresando con Solidaridad, la vice ha dedicado su tiempo a esos programas haciéndolos crecer, cuidando personalmente la buena ejecución de los negocios enrolados a los mismos.
   
 Les comparto la nueva iniciativa de la Vicepresidenta, Doctora Margarita Cedeño de Fernández, quien como buena embajadora de la FAO, lleva a cabo la tarea de fomentar la seguridad alimentaria, poniendo en práctica una costumbre que solía hacerse antes en muchas casas.
   
 La creación de Huertos Familiares, se une a otros programas desarrollados por la doctora Cedeño, consiste en capacitar a las familias beneficiarias para que tengan su propia manera de abastecer parte de su alimentación. Nace como una decisión del Gabinete de Políticas Sociales y contará con el apoyo del gobierno. 
    
El novedoso programa que doña Margarita, con sus propias manos ha inaugurado, no debe verse como la sencilla manera de hacer crecer unas verduras, es mucho más que eso, porque en ello, radica la dedicación de una mujer que con su trabajo, ayuda a que cientos de familias que verdaderamente necesitan, reciban un sustento dignificado con su trabajo.
    
Doña Margarita acata aquello de “no me regales un pez, enséñame a pescar”, este programa además de proveer alimento, enseñará a sembrar y cosechar.  
   
 Los huertos familiares y comunitarios serán instalados en todo el país, siendo un proyecto compartido con el Ministerio de Agricultura, que prestará  capacitación, suministrará semillas, cepas y árboles para siembra, apoyo técnico, insumos materiales y equipos, permitiendo la integración de las familias pobres.
    
Mediante este programa la Embajadora de la FAO, contribuye al  objetivo número uno del milenio: Erradicación de la pobreza extrema y del hambre.
    
La sensibilidad de doña Margarita queda expuesta no solo en este objetivo, sino también en sus aportes a la salud y educación, en su afán por la igualdad de géneros y la lucha que desde su Despacho cuando era Primera Dama, desarrolló en pro de la reducción de la mortalidad infantil.  
   
 De este programa, surgirán pequeños empresarios entre esas familias humildes, porque lo que no se coman, podrán venderlo y esos chelitos, engrosarán la alcancía familiar, además de que serán dotados de pequeñas granjas para crianza de aves.
    
Ah, que doña Margot, siempre pensando en su gente, ahora que es primavera, alguno de los beneficiados, tendría que sembrar margaritas, no se comen, son hermosas y serían sobre todo, un símbolo de gratitud a la creadora de la idea de los huertos.

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