martes, 5 de febrero de 2013

Santiago está muriendo

NURY RIVAS.
Santiago de los Caballeros es una de las provincias dominicanas que tiene más presencia en la historia, nació casi con llegada de los colonizadores a la isla y su arrojo la coloca en los anales histórico-culturales, como una urbe vanguardista.
    
Hablamos del Santiago glorioso de gestas memorables, mismo que sirvió de plataforma para que jóvenes valientes  lucharon desde siempre por la libertad, pro Restauración y otras lides y contra la dictadura de Trujillo cuando establecieron células que trabajaron silentes pero con determinación contra la erradicación del régimen.
    
Hablamos de la ciudad Corazón que late al unísono con la tierra, ese Santiago que si se debilitan sus latidos, peligrará el corazón de la Patria.
    
Tristemente vemos llegar ese momento, porque Santiago muere en la lenta agonía de un abandono que solo algunos perciben, la otrora ciudad que se caracterizaba por su limpieza, belleza y placidez, es hoy en día, un lugar de pánico donde salir de día o de noche, es una amenaza contra la integridad física.
    
Pululan por los barrios, enemigos ocultos de la vida que portando armas, asaltan, violan, golpean, en una palabra, vulneran la libertad del libre transitar.
    
De una parte la violencia, el narcotráfico, la violación al derecho y libertad, de la otra igualmente nefasta, está el descuido en que las autoridades y los propios ciudadanos mantienen la ciudad.
    
El casco histórico de Santiago da pena, cuando tomamos en cuenta que es la segunda ciudad en importancia y vemos sus condiciones, sorprende imaginar que se haya dejado llegar a tal estado de abandono.
    
¿A quién duele Santiago? Creo que a mucha gente que santiaguera o no, vive aquí, pero Santiago sumido en la torpeza del descuido, ya no ofrece nada que no sea la nostalgia y la angustia que lacera el corazón, quizás la zona monumental en horas de la noche, sea la única parte que mantiene cierto atractivo que echan a perder los representantes de moral retorcida, por medio de actos obscenos que ni la policía, ni nadie parece estar en disposición de impedir.
    
El centro histórico está desvencijado, abandonado, sucio, la calle del Sol, principal arteria, calle que atestigua tanta gloria pasada, es como la calle de una aldea cualquiera al igual que las calles circundantes.
   
 Recorrer Santiago si se hace a pleno día, es contemplar miseria y desolación, si es por la noche, es como caminar por una ciudad en ruinas, en medio de una oscuridad que nadie se atreve a desafiar.
    
Si hablamos de la 30 de Marzo, que dolor produce contemplar el Hotel Mercedes, sabemos que esta es posiblemente la única circunstancia que no es incumbencia de las autoridades, de todas maneras, el Mercedes es un patrimonio de Santiago y es una pena ver como se derrumba sin que sus propietarios hagan nada por preservarlo.   
    
Este artículo es un grito a la gente que verdaderamente puede hacer algo por Santiago, a las instituciones públicas o privadas, la iglesia, Gobernación,  Policía, Plan Estratégico, Ayuntamiento,  instituciones culturales, por Dios, no permitan que la ciudad acabe de sucumbir.
   
 ¡Ay ciudad Corazón! Han alejado de ti no solo la gloria que te inviste, te han robado tu río, ya no te circundan las aguas del Yaque, quedando en su lugar, un lecho de basura y piedra, si Juan Lockward, el bardo a quien inspiraste aquellas letras, te viese hoy, volvería espantado a refugiarse en la paz de su sepulcro.Santiago de los Caballeros es una de las provincias dominicanas que tiene más presencia en la historia, nació casi con llegada de los colonizadores a la isla y su arrojo la coloca en los anales histórico-culturales, como una urbe vanguardista.
    
Hablamos del Santiago glorioso de gestas memorables, mismo que sirvió de plataforma para que jóvenes valientes  lucharon desde siempre por la libertad, pro Restauración y otras lides y contra la dictadura de Trujillo cuando establecieron células que trabajaron silentes pero con determinación contra la erradicación del régimen.
    
Hablamos de la ciudad Corazón que late al unísono con la tierra, ese Santiago que si se debilitan sus latidos, peligrará el corazón de la Patria.
    
Tristemente vemos llegar ese momento, porque Santiago muere en la lenta agonía de un abandono que solo algunos perciben, la otrora ciudad que se caracterizaba por su limpieza, belleza y placidez, es hoy en día, un lugar de pánico donde salir de día o de noche, es una amenaza contra la integridad física.
    
Pululan por los barrios, enemigos ocultos de la vida que portando armas, asaltan, violan, golpean, en una palabra, vulneran la libertad del libre transitar.
    
De una parte la violencia, el narcotráfico, la violación al derecho y libertad, de la otra igualmente nefasta, está el descuido en que las autoridades y los propios ciudadanos mantienen la ciudad.
    
El casco histórico de Santiago da pena, cuando tomamos en cuenta que es la segunda ciudad en importancia y vemos sus condiciones, sorprende imaginar que se haya dejado llegar a tal estado de abandono.
    
¿A quién duele Santiago? Creo que a mucha gente que santiaguera o no, vive aquí, pero Santiago sumido en la torpeza del descuido, ya no ofrece nada que no sea la nostalgia y la angustia que lacera el corazón, quizás la zona monumental en horas de la noche, sea la única parte que mantiene cierto atractivo que echan a perder los representantes de moral retorcida, por medio de actos obscenos que ni la policía, ni nadie parece estar en disposición de impedir.
    
El centro histórico está desvencijado, abandonado, sucio, la calle del Sol, principal arteria, calle que atestigua tanta gloria pasada, es como la calle de una aldea cualquiera al igual que las calles circundantes.
   
 Recorrer Santiago si se hace a pleno día, es contemplar miseria y desolación, si es por la noche, es como caminar por una ciudad en ruinas, en medio de una oscuridad que nadie se atreve a desafiar.
    
Si hablamos de la 30 de Marzo, que dolor produce contemplar el Hotel Mercedes, sabemos que esta es posiblemente la única circunstancia que no es incumbencia de las autoridades, de todas maneras, el Mercedes es un patrimonio de Santiago y es una pena ver como se derrumba sin que sus propietarios hagan nada por preservarlo.   
    
Este artículo es un grito a la gente que verdaderamente puede hacer algo por Santiago, a las instituciones públicas o privadas, la iglesia, Gobernación,  Policía, Plan Estratégico, Ayuntamiento,  instituciones culturales, por Dios, no permitan que la ciudad acabe de sucumbir.
   
 ¡Ay ciudad Corazón! Han alejado de ti no solo la gloria que te inviste, te han robado tu río, ya no te circundan las aguas del Yaque, quedando en su lugar, un lecho de basura y piedra, si Juan Lockward, el bardo a quien inspiraste aquellas letras, te viese hoy, volvería espantado a refugiarse en la paz de su sepulcro.Santiago de los Caballeros es una de las provincias dominicanas que tiene más presencia en la historia, nació casi con llegada de los colonizadores a la isla y su arrojo la coloca en los anales histórico-culturales, como una urbe vanguardista.
    
Hablamos del Santiago glorioso de gestas memorables, mismo que sirvió de plataforma para que jóvenes valientes  lucharon desde siempre por la libertad, pro Restauración y otras lides y contra la dictadura de Trujillo cuando establecieron células que trabajaron silentes pero con determinación contra la erradicación del régimen.
    
Hablamos de la ciudad Corazón que late al unísono con la tierra, ese Santiago que si se debilitan sus latidos, peligrará el corazón de la Patria.
    
Tristemente vemos llegar ese momento, porque Santiago muere en la lenta agonía de un abandono que solo algunos perciben, la otrora ciudad que se caracterizaba por su limpieza, belleza y placidez, es hoy en día, un lugar de pánico donde salir de día o de noche, es una amenaza contra la integridad física.
    
Pululan por los barrios, enemigos ocultos de la vida que portando armas, asaltan, violan, golpean, en una palabra, vulneran la libertad del libre transitar.
    
De una parte la violencia, el narcotráfico, la violación al derecho y libertad, de la otra igualmente nefasta, está el descuido en que las autoridades y los propios ciudadanos mantienen la ciudad.
    
El casco histórico de Santiago da pena, cuando tomamos en cuenta que es la segunda ciudad en importancia y vemos sus condiciones, sorprende imaginar que se haya dejado llegar a tal estado de abandono.
    
¿A quién duele Santiago? Creo que a mucha gente que santiaguera o no, vive aquí, pero Santiago sumido en la torpeza del descuido, ya no ofrece nada que no sea la nostalgia y la angustia que lacera el corazón, quizás la zona monumental en horas de la noche, sea la única parte que mantiene cierto atractivo que echan a perder los representantes de moral retorcida, por medio de actos obscenos que ni la policía, ni nadie parece estar en disposición de impedir.
    
El centro histórico está desvencijado, abandonado, sucio, la calle del Sol, principal arteria, calle que atestigua tanta gloria pasada, es como la calle de una aldea cualquiera al igual que las calles circundantes.
   
 Recorrer Santiago si se hace a pleno día, es contemplar miseria y desolación, si es por la noche, es como caminar por una ciudad en ruinas, en medio de una oscuridad que nadie se atreve a desafiar.
    
Si hablamos de la 30 de Marzo, que dolor produce contemplar el Hotel Mercedes, sabemos que esta es posiblemente la única circunstancia que no es incumbencia de las autoridades, de todas maneras, el Mercedes es un patrimonio de Santiago y es una pena ver como se derrumba sin que sus propietarios hagan nada por preservarlo.   
    
Este artículo es un grito a la gente que verdaderamente puede hacer algo por Santiago, a las instituciones públicas o privadas, la iglesia, Gobernación,  Policía, Plan Estratégico, Ayuntamiento,  instituciones culturales, por Dios, no permitan que la ciudad acabe de sucumbir.
   
 ¡Ay ciudad Corazón! Han alejado de ti no solo la gloria que te inviste, te han robado tu río, ya no te circundan las aguas del Yaque, quedando en su lugar, un lecho de basura y piedra, si Juan Lockward, el bardo a quien inspiraste aquellas letras, te viese

0 comentarios:

Publicar un comentario