lunes, 14 de enero de 2013

Una fortaleza para el bienestar Enseñanzas Bahá'ís sobre el Matrimonio

Por Zorayda Aybar.

EL PROPÓSITO DEL MATRIMONIO

El  propósito  primario  del  matrimonio es la procreación y la educación de los hijos. Todos los aspectos del matrimonio discutidos hasta ahora adquieren significado completo y son evaluados a la luz de este propósito.
    
“Contraed matrimonio, para que después de vosotros alguno surja en vuestro lugar.”
   
ORACIÓN: “¡Oh Señor incomparable!  En tu omnipotente sabiduría has ordenado el matrimonio a los pueblos, para que las generaciones de los hombres se sucedan unas a otras en este mundo contingente y para que siempre, mientras exista el mundo estén dedicados ante el umbral de tu unicidad en actitud de servidumbre, veneración, salutación, adoración y alabanza.”  
    
“¿Si no fuera por el hombre, quien haría mención de Mí en mi tierra y, cómo podrían revelarse mis atributos y mis nombres?”
    
“El cultivo del campesino, hace del grano la cosecha, y el esfuerzo del jardinero, hace de la semilla un hermoso árbol…
   
 …se ordena que el padre y la madre, como un deber, hagan todos los esfuerzos para educar a la hija y al hijo, los alimenten de la fuente del conocimiento y los críen en el seno de las ciencias y las artes. Si descuidan esto, serán responsables y merecerán reproches en la presencia del severo Señor.”
    
“Educa a estos niños con las exhortaciones divinas. Desde su niñez instila en sus corazones el amor de Dios para que así puedan manifestar en sus vidas el temor de Dios y puedan tener confianza en los dones de Dios. Enséñales a que se liberen de las imperfecciones humanas y a que adquieran las perfecciones divinas latentes en el corazón del hombre.
    
 La vida del hombre es útil si este logra las perfecciones del hombre. Si se convierte  en el centro de las imperfecciones del mundo de la humanidad, la muerte es mejor que la vida, la no existencia mejor que la existencia. Por tanto, haz un esfuerzo para que estos niños puedan ser entrenados y educados adecuadamente para cada uno de ellos pueda alcanzar la perfección en el mundo de la humanidad. Sé consciente del valor de estos niños, ya que todos ellos son mis niños.” 
    
…ve adonde las siervas del Misericordioso y diles de parte de 'Abdul'l-Bahá; 
   
 “¡Oh, siervas del Misericordioso! ¡Es vuestro deber embellecer su conducta moral! Es vuestro deber cuidar de ellos en todos los aspectos y circunstancias, ya que Dios, ¡glorificado y exaltado sea!, ha ordenado que las madres sean las principales educadoras de niños e infantes. Este es un asunto de extrema importancia con una posición muy alta y exaltada en la que no se permite el más mínimo descuido.
    
Si sigues este recto sendero, te convertirás en una verdadera madre para los niños, espiritual y materialmente.”
   
 La paternidad es el primero y más importante deber del esposo y la esposa y es, quizá, el aspecto del matrimonio qué está más íntimamente vinculado al cumplimiento del propósito de Dios para el hombre. Puesto que la manera más efectiva de impartir a los niños una comprensión del propósito de Dios para el hombre es a través del ejemplo, la meta aparece clara para los padres bahá'ís.
    
La comprensión del propósito de Dios para el hombre debería ser corazón mismo de la paternidad. Dos aspectos de la comprensión de este propósito son esenciales para el cumplimiento del rol de padres; ellos son el conocimiento de Dios y el amor a Dios (a través del reconocimiento, obediencia, conocimiento y amor a su Manifestación y su creación), y la adquisición de virtudes (a través de la purificación de nuestro carácter y nuestras motivaciones). Los padres pueden promover la unidad de la humanidad enseñando a los niños a amar a Dios y ayudándoles a desarrollar una actitud amplia, libre de prejuicios, ya sean raciales, étnicos o religiosos. Al proveer a sus hijos de una educación divina y darles ejemplos de hombres y mujeres espirituales que ellos puedan emular, los padres ayudan a llevar a adelante una civilización en permanente avance, la cual dependerá del surgimiento de sucesivas generaciones que habrán de adquirir esas virtudes, sobre las cuales se funda a su vez una sociedad espiritualizada.. . ./    

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